sábado, 24 de noviembre de 2018

Fuego


La perfección en el interior de tu pecho, que bombardea y arde todo tu cuerpo por querer vivir más, me está llamando para que arda yo también.
Pero me cuesta encenderme, pues hace un tiempo alguien que no recuerdo ya, decidió apagarme y no puedo gritar fuerte.
Me arden las cuerdas vocales de tanto susurrarte;  y entre nuestras sábanas desechas, zona de confort, quiero decirte todo lo que soy y darte todo cuánto tengo.
Cógelo, aunque sea poco, porque es un regalo que quiero hacerte por hacerme callar entre tanta gente en este mundo de ínfimo valor.
Tómalo, pues esta noche aulla el lobo y bajo la luna llena que ilumina cada rincón de ti, estoy sintiendo como prenden mis pupilas y se enciende mi corazón; para esta vez amar de nuevo, pero amar a alguien que nunca supe ver.
A mí.
Así que guarda la llama y protégela, pues tengo miedo de no saber hacerlo y volverme a apagar.

viernes, 16 de noviembre de 2018

Que seas tú

Que tu aire penetre la oscuridad de mi pecho y le de esa frescura que desprendes al reír. Que tus yemas se deslicen por las cenizas de mi incendio y prendan de nuevo lo que acostumbraba a ser llama cálida y tranquila para arroparte en estas sábanas frías que cubren mi ser.
Que tus lunas de carbón susurren sin decir nada y me quiten la pesadez que cubre mis párpados desgastados.
Que tus miedos me quiten el vendaje y vuelen lejos con mi inseguridad.
Que me beses, me soples el rostro y me inundes el alma sin darte cuenta de que la estás sanando.

miércoles, 7 de noviembre de 2018

Te elegiría a ti


Si supiera amar, afinaría tus cuerdas vocales para que resonaran armónicas en mi pecho;
resolvería los enigmas que te alejan hoy de mí y dejaría tansolo una tenue capa entre nuestra sed de vivir(nos);
escribiría los sonetos más dulces para leértelos bajo un manto estrellado que nos cubriera las ansias de huir lejos de aquí;
recorrería el mapa de tu cuerpo y me aprendería tus defectos para poder besarlos y hacerlos desaparacer de ti;
cerraría los ojos, me dejaría llevar y permitiría que el aire se quedara sin espacio que recorrer en nuestros cuerpos tímidos por el encuentro.
Si supiera amar, en subjuntivo porque no sé hacerlo, no dudaría en elegirte a ti.